| ¿Qué del Castigo? |
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La privación de beneficios tiene que ver con aquello de que cada persona tiene en su espacio, lo que le corresponde y que es motivo de respeto por todos los demás. Es decir, cada quien tiene lo que le corresponde: derechos y deberes. En función de este criterio, se deberá reconocer como propios, de cada quien, sus logros. En el espacio de un niño, sus logros o espacio ganado pueden significar “beneficios obtenidos” o “derechos ganados”. La supresión del goce de estos beneficios se constituye en sanciones. ¡Atención! Ya no se habla de castigo. Al término castigo se le asocia rápidamente con punición, agresión. Es algo invasivo y humillante. El castigo asociado a discursos argumentales cargados de mucha lógica y hasta sumado esto a agresiones físicas, no es más que maltrato. Es atentar contra los derechos del niño, del adolescente y de cualquier persona que experimente eso.
Y sin mayor preámbulo (no se discute, no se dialoga más, no se pierde los papeles, no se amenaza, no se grita) se procede a suspender el beneficio ya conversado anteriormente. Obviamente habrá reclamos de parte del niño. Nosotros nos mantenemos firmes en la decisión y no cedemos. Ocurre esto varias veces. A la tercera vez, o menos, el niño entendió cuál es la idea y cambia de actitud y de proceder. |